soñando a Kafka
Soñamos que soñamos; pero el escritor checo es el paradigma del autor que escribe soñando, a la vez que escribe sus sueños.
La escritura, que no su publicación, era su fuga. Leía muchísimo y a los 20 años -en 1904- en una carta escribía:
"Creo que sólo hay que leer los libros que muerden. Necesitamos libros que actúen sobre nosotros como los haría una desgracia pavorosa, como la muerte de un ser querido, como si nos hubiesen abandonado en un bosque, lejos de todos los hombres, como un suicidio. Un libro debe ser hacha para el mar helado que hay en nosotros".
El joven Kafka, siempre lo fue, murió a los 40 años escribiendo y muriendo continuamente.
Hoy es impensable no asociar Praga con Kafka y Patrizia Runfola en su libro Praga en tiempos de Kafka (ED. Bruguera)inciden en el bello círculo praguense que rodeó a Kafka y le sobrevivió.
